Sus poetas, sus pintores y sus amigos.
Por: Julio Angulo
La gracia especial del gato con sus movimientos
suaves, su mirada serena, en la que Taine veía, algo como un espejismo del Edén
perdido, le han hecho acreedor al respeto y a la amistad entrañable del hombre.
Inútil ah sido que Buffón quisiera desprestigiarle, muchos siglos antes del que
naturalista francés pensara presentárnoslo como un ser infiel y egoísta, los egipcios
habían reconocido en el virtudes y excelentes y elevaron al gato templos y los
hicieron una divinidad domestica. La muerte de un gato ella para aquella gentes
una calamidad, cuando ocurría embalsamaban cuidadosamente al animalito y lo
enterraban en Bubastis.
Hoy todos los musulmanes ven al gato un animal puro y
casi divino, por el cariño que Mahoma profesaba a su gata Muezza. En cierta ocasión
la gata se había dormido sobre una manga del profeta, y este prefirió que
cortasen la tela antes que despertar al animal. Cada vez que Mahoma volvía a
casa Muezza le salía al encuentro, y como gratitud les concedió un puesto en su
paraíso y el privilegio de caer siempre de pie.
Durante la edad media todos los pueblos cristianos
declararon la guerra al gato excepto Inglaterra, donde estaba protegido por
leyes especiales. Se le acusaba de asistir al aquelarre y se le hizo compañero
de las brujas. Los gatos negros eran considerados como encarnaciones del espíritu
maligno, y en las hogueras de San Juan se les arrojaba docenas de ellos al
fuego. Estas supersticiones referentes al gato negro duran todavía en algunos
sitios. Se dice que Napoleón la noche antes de la batalla de Waterloo vio
ensueños un gato negro que corría dos veces de un ejército a otro.
En el siglo XVII, cuando la gentes aprendieron a reírse
de los fantasmas y de las artes mágicas, el gato empezó a encontrar amigos,
sobre todo entre los artistas, para quienes fue y sigue siendo, un compañero dulce,
silencioso, juguetón cuando se le piden juegos
y grave cuando no hay humor para ocuparse de él.
Lope de Vega autor de la “Gatomaquia” fue gran amigo
de los gatos, como Corneille y Racine y Du Bellay en Francia. Entre los
ingleses el poeta Thompson autor del “Rule Britannia” que lloro al encontrar a
su gata ahogada en una pecera. Diderot, Rousseau y Chatebriand se encuentran
entre los panegiristas del gato. Pero los escritores que con más entusiasmo han
hablado de él han sido Teófilo Gautier, Prospero Merimee, Víctor Hugo y
Francisco Copee que siempre tenían ocho a diez gatos a sus alrededor.
Taine y Lemaitre han dedicado a los gatos magníficos sonetos,
en los que celebra la mezcla de dulzura y
escepticismo que en este animal se halla representada. Pierre Lotti tiene en
sus libros muchas páginas dedicadas a sus gatos.
Los hombres de estado más insignes rivalizaron con
los poetas y novelistas en demostrar al gato la más acendrada amistad. Richelieu
que supo dominar a Luis XIII y a toda Francia,
deponía todas sus energías frente a un gato, llego a reunir cerca de veinte en
su casa y al morir dejo una importante cantidad para que fuesen atendidos
todos. Otro cardenal también político, Wolsey daba siempre audiencia a las
visitas teniendo acurrucado en sus rodillas a su gato favorito.
El gato también tiene sus pintores celebres. Los
antiguos artistas egipcios y japoneses fueron maestros en la representación del
gato. En el siglo XVIII el pintor suizo Godefroy Mind cultivo con tanto acierto
esta especialidad que mereció ser llamado “El Rafael de los gatos” . Lambert ,
Wiesser y Fanny Moore consagraron a este animal su talento pictórico. Pero
nadie ha sobresalido tanto en la pintura de los gatos como Steulen, Willette y
Enriqueta Ronner. Esta pintora dedicada por entero a la representación del gato
en las distintas fases de sus vida, lo han sabido pintar con habilidad insuperable,
muchos de sus cuadros están hoy en poder de la familia real Inglesa.
Los gatos elegantes y desdeñosos, tigres en miniatura
conservan su gracia y su dignidad de movimientos hasta cuando duermen. Y como
dice el proverbio alemán “Pasan por delante del mismo emperador sin llamarle
majestad”





